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JOHN
ACQUAVIVA: EL RITMO CON GAFAS
BIOGRAFÍA
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BIOGRAFÍA
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Windsor,
una pequeña ciudad canadiense de doscientos mil habitantes
en el estado de Ontario y cercana a Detroit, no parecía ser
el mejor lugar para que se desarrollara una sólida escena musical
con vistas al futuro. Sin embargo, de allí han surgido dos
de las figuras más importantes del techno y la música
electrónica de los últimos tiempos: Richie Hawtin y
John Acquaviva.
Nacido en el sur de Italia, Acquaviva se trasladó con su familia
a Canadá siendo todavía un niño, aunque en 1980
ya comenzó a ejercer de disc-jockey alternando discos de synth-pop
-Visage, Depeche Mode, Kraftwerk, Gary Numan- con los de disco music
y funk. Esa dualidad entre la música blanca europea de talante
frío y la música negra bailable marcó su trayectoria
para siempre, ya que John Acquaviva es uno de los DJs más eclécticos,
cultos y abiertos que existen. A mediados de los años ochenta
comenzó a escuchar los programas de radio que hacía
Jeff Mills en la cercana Detroit, y rápidamente decidió
ir a explorar su escena de clubs, en uno de los cuales, The Shelter,
conoció a Richie Hawtin, un paisano suyo de Windsor que estaba
igualmente fascinado por el techno de la Ciudad del Motor.
En
1990 Hawtin y Acquaviva crearon su propio sello, +8 -también
desigando Plus 8-, nombre
derivado de la velocidad máxima que puede alcanzar el pitch
del giradiscos,
ya que, como él mismo ha declarado, "por entonces, identificábamos
la energía con la velocidad". El sello apostó por
una línea próxima al techno de Detroit, pero con una
inclinación natural hacia los sonidos ácidos. El primer
lanzamiento fue el maxi "Elements Of Tone" de States Of
Mind, un proyecto electro-techno formado por Hawtin y el propio Acquaviva,
un personaje que, a pesar de este debut, tampoco se ha prodigado demasiado
como productor a lo largo de una carrera que ha buscado su razón
de ser más en las facetas de remezclador, empresario y, sobre
todo, DJ.
Poco después del nacimiento de +8, Hawtin y Acquaviva crearon
otros dos sellos, Probe, especializado en techno más duro,
y en 1992 Definitve, más volcado en el house y junto al productor
Karl Kowalski (de los proyectos Dance Fever y Jetstream). Durante
esos años, John Acquaviva se dedicó a ser hombre de
empresa, así como a dirigir una distribuidora especializada
en techno llamada Intellinet, la misma que publicó las magníficas
recopilaciones "Networks". A partir de 1994, Acquaviva retomó
con fuerza su faceta de DJ, y el primer documento sonoro del que queda
constancia es el tercer volumen de la serie "X-Mix", compartido
con Hawtin a fragmento por barba y en la que su aportación
se basó en una energética mezcla de house, techno y
acid. Todo un contraste con respecto al árido minimalismo del
set del hombre también conocido como Plastikman.
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En
1995 aterriza por primera vez en España para participar en
la segunda edición del festival Sónar de Barcelona.
A partir de entonces, se ha convertido en un habitual de la piel de
toro gracias, sobre todo, a su asiduo tráfico humano en el
club Florida135 (Fraga, Huesca), uno de los puntos clave de un itinerario
internacional sin vacaciones que recala también en clubes como
Sona (Montreal), Nikita y Spundaes (San Francisco) o Stammheim (Kassel),
entre muchos otros. Dada su pereza a la hora de producir temas propios,
la creatividad de John Acquaviva se puede apreciar mejor en los abundantes
mix-CDs que ha publicado, entre los que destacan "From Saturday
To Sunday Mix" (grabado en exclusiva para Florida 135) o "Cream
CD", disco oficial del festival canadiense de techno Cream, en
el que, por cierto, aparece "Savannah", uno de los escasos
temas propios de Acquaviva, en esta ocasión firmando como The
African. En los últimos años, Hawtin y Acquaviva han
seguido caminos separados (sin perder la amistad, por supuesto, y
ni mucho menos el olfato común para los negocios: ambos son
los impulsores del software para DJs FinalScratch), pero en el año
2000 se volvieron a reunir para la gira internacional que promocionaba
su disco recopilatorio "1990-1997: Plus 8 Classics" (NovaMute,
2000), una celebración de lo que habría sido el décimo
aniversario de +8. Y decimos "habría" porque en 1997
el sello entró en un letargo del que apenas ha despertado.
www.john-acquaviva.com
DISCOGRAFÍA
ORÁCULO
A
John Acquaviva le gusta tanto pinchar como el calor de una buena conversación
al lado de una buena mesa. Aquí van algunas de sus opiniones:
"Para mí, pinchar no es algo cool
es un placer".
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"Los dj's no deben ser estrellas, a menos que el público
que les va a escuchar y la sala en la que actúan también
sean estrellas. La fiesta perfecta es aquella en la que todo el mundo
comparte la misma vibración e interactúa para hacer
de esa noche algo especial".
"Le pusimos al sello el nombre
de Plus 8 porque queríamos extraer de los discos la
máxima energía posible, así que si el tema iba
a 115 bpm, nosotros lo poníamos a 130 bpm. En el pitch del
giradiscos, los poníamos siempre a +8. De allí el nombre".
"Queríamos que Plus
8 fuera un sello multidimensional. Hay gente a la que no le gusta
eso, porque prefiere un solo sonido. Pero nosotros creíamos
y seguimos creyendo que es mejor la variedad y el equilibrio. Además,
siempre buscábamos la originalidad. Al igual que cuando comprábamos
discos, queríamos algo que sonara a nuevo y que ofreciera nuevas
perspectivas. Nunca he entendido a esa gente que sólo quiere
imitar a otros artistas".
"A mediados de los ochenta,
solía escuchar a Jeff Mills pinchando por la radio temas
de Juan Atkins, Derrick May y otros colegas suyos, y
me encantaba. Así que, en cuanto pude, conseguí un coche,
convencí a unos amigos y me planté en Detroit dispuesto
a ir de club en club. En uno de ellos conocí a Richie Hawtin,
con quien conecté enseguida".
"Al principio, Plus 8
se identificaba con un estilo concreto, como una mezcla de acid house
americano y sonido Detroit. Pero más tarde, conseguimos abarcar
tendencias muy diversas. En todo caso, no estamos interesados en los
hits ni en el negocio. Sin caer en filantropismos, estamos más
interesados en lanzar al mercado piezas de arte sonoro. Luego, si
tenemos suerte y conseguimos venderlas, mucho mejor".
"Pincho según la energía
de la sala, jugando con ella y haciéndola subir y bajar. Pero
si pincho sólo una hora (en los festivales y raves), tiendo
a pinchar con mucha energía. Prefiero hacer sesiones largas,
en las que puedes observar a la gente y captar el feeling de la noche.
Así es como realmente disfruto".
"Es muy diferente el ambiente
en Estados Unidos y en Europa. Hay mayor cultura en Europa. Aquí
también tenéis pobres y ricos y todo tipo de gente,
pero se aprecia más la idea de ser diferente, de ser original.
En América ser original no es nada, todo es Coca-Cola y McDonalds.
En América, si eres diferente, no te respetan".
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