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EL
RETORNO DEL TRANCE: ¡AH!, ¿PERO SE HABÍA
IDO?
Ya puedes
ir desempolvando, si los tienes, tus discos de Platipus,
MFS, Eye Q, Harthouse o Noom, sellos
discográficos que abanderaron a comienzos de los años noventa
la rebelión del trance, que ahora resurge en Gran Bretaña, cual
ave fénix, de sus cenizas. Y digo bien en Gran Bretaña porque,
al menos en la Europa continental, lo cierto es que no se había
ido nunca. Éxitos como "Seven Days And One Week" de BBE,
"Children" de Robert Miles (aunque se le denominara
dream house, era claramente un tema trance) o "For An Angel"
de Paul Van Dyk, demuestran que el trance ha mantenido
su vigencia y su tirón comercial en los últimos años.

Este sonido,
surgido del club The Omen de Frankfurt, y que tiene a Sven
Väth como creador originario, a Jean-Michel Jarre
como precursor y a Paul Van Dyk como sumo sacerdote actual,
es la banda sonora habitual del Love Parade berlinés y de una
gran cantidad de clubes de toda Europa, que han adoptado sus
melodías facilonas, sus espirales sintéticas y su ritmo hipnótico
como si se tratara de una nueva psicodelia. Aquí, en España,
se le llama ahora progressive, y suele ser la excusa para facturar
recopilaciones de un gusto más que dudoso.
Dice Laurent Garnier, el famoso dj francés, que el hecho
de que en Gran Bretaña se haya vuelto a poner de moda ahora
el trance sólo demuestra lo patéticos que son los ingleses,
que, en su deseo de estar siempre a la última, lo único que
hacen es llegar tarde a todo. Pelín radical, el Garnier. Por
contra, los Chemical Brothers señalan que, hartos ya
de los ritmos groovies y de los breakbeats, se lo pasan en grande
bailando y haciendo el cafre en el Gatecrasher, uno de los clubs
que lideran el retorno del trance en Gran Bretaña.
Yo, por
mi parte, no le doy la razón ni a uno ni a otros. Creo que,
efectivamente, la calidad de la mayoría de las producciones
trance deja muchísimo que desear y están continuamente al borde
del lugar común y la horterada pura y dura. Pero también es
cierto que, a veces, es divertido recuperar viejos sonidos del
pasado, y, como dicen los Chemical Brothers (que, por
cierto, han creado en su nuevo disco algunos himnos del neo-trance),
también es bueno dejarse inundar de vez en cuando por los contagiosos
sonidos épicos, escuchados a todo volumen, del trance más hipnótico.
De momento, los Sven Väth, Resistance D, Cosmic
Baby, Oliver Lieb, Dance 2 Trance o Marco
Zaffarano del pasado, ya tienen generación de recambio,
formada por los nuevos ATB, Ferry Corsten (System
F, Gouryella), DJ Tiesto, Chicane o BBE,
mientras Paul Van Dyk sigue en lo alto del pedestal.
Este verano,
en Ibiza, junto a los consabidos éxitos house, se han podido
escuchar y bailar hasta la saciedad los nuevos himnos del trance
revival, y en grandes superclubs británicos como God´s Kitchen,
Gatecrasher o Cream, los trance kids o hardcore
clubbers, tal como se les conoce (con sus pelos de colores,
sus tatuajes de quita y pon y su actitud infantiloide), han
invadido las pistas de baile y han impuesto su estética y su
ritmo. Así que ... olvídate del Goa trance, el hypnotrance,
el hardtrance y demás apellidos que se le habían puesto al género
en los últimos tiempos. Vuelve, simplemente, el trance. Para
bien o para mal. La polémica está servida.
Espero vuestras
respuestas.
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