Mixología
Megáfono
por Luis Lles
2000 / 2001
ENE / FEB / MAR / JUN / DIC

RITMOS DE TEMPORADA

El mundo de la música de baile funciona a menudo como el del diseño de moda. Es decir, sujeto a las tendencias de temporada y a los oportunistas revivals que vuelven a actualizar formas de tiempos pasados. Y ningún género o estilo está a salvo de la apisonadora de las modas.

El jungle y el drum´n´bass, por ejemplo, alcanzaron su momento álgido de creatividad a mediados de los años 90, con la irrupción de un gran número de subgéneros (darkside, techstep, artcore, hardstep, drill´n´bass), que incrementaron su por entonces enorme atractivo. Ahora, sin embargo, el drum´n´bass vive uno de sus periodos más bajos de popularidad (y de creatividad también, por qué negarlo), y algunos de los máximos representantes del estilo se han abierto a otros géneros que les permitan salir del gueto en el que se está convirtiendo el jungle. Eso sí, seguro que no hay que esperar mucho para que el drum´n´bass se vuelva a poner de moda e infecte de nuevo con su polirritmia las pistas de baile más atrevidas.

Es justamente lo contrario de lo que le sucede al house, el viejo estilo de Chicago que vivió sus días más aciagos a principios de los años 90, cuando el techno lo invadió todo, haciendo que el house tuviera que recluírse en sus cuarteles de invierno, es decir, en los clubes gays. Desde hace unos años, sin embargo, es el techno el que experimenta una indudable crisis, mientras que el house vuelve a renacer de sus cenizas y está viviendo uno de los mejores y más creativos momentos de su historia. Ello se debe en gran medida a su enorme capacidad de regeneración a través de la creación de nuevos subgéneros, fenómeno que se inició con la llegada del anfetamínico speed garage (es decir, el clásico sonido garage revolucionado con rotundos efectos dub y ritmos veloces), y ha continuado con el two-step (mezcla de garage y R&B) o con el estimulante afro-house del que hablábamos el mes pasado en esta misma sección.

La última revolución llegada de Gran Bretaña es el smash house, que no es otra cosa que una combinación poderosa de house, electro, voluminosos efectos dub y explosiva rítmica funk. Es decir, una música hecha para disfrutar en la pista, cuyo origen está en el hastío de los dj´s y artistas de la escena big beat, como Fatboy Slim o Jon Carter (ahora reconvertido en Junior Cartier), hacia los ya demasiado manidos breakbeats. Porque son ellos los que se han pasado directamente al smash house. De una u otra forma, está claro que el house está en estos momentos en la cresta de la ola, aunque, lógicamente, no se sabe hasta cuándo. Es probable que el techno contraataque en los próximos meses y vuelva a la palestra, pero eso es simple ciencia-ficción.

Una prueba irrefutable de que la música de baile, en muchas ocasiones, está sometida al dictado de la moda es el caso del reciente revival del trance. Cuando ya muchos lo daban por muerto y enterrado, el año pasado los ingleses, lo sacaron del arcón, lo desempolvaron y volvieron a ponerlo de rabiosa actualidad gracias a clubes como el Gatecrasher, a gurús del género como Paul Van Dyk y a nuevos ídolos como DJ Tiesto o Ferry Corsten. ¿Cuánto más durará?. No se sabe, pero lo que es seguro es que, de momento, incluso los Pet Shop Boys o los Chemical Brothers se han apuntado a esta celebración del techno psicodélico más patillero. ¿Cuál será la próxima moda?. ¡Hagan sus apuestas!.

Tam Tam 2000.

 

FLORIDA 135