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RITMOS
DE TEMPORADA
El
mundo de la música de baile funciona a menudo como el del diseño
de moda. Es decir, sujeto a las tendencias de temporada y a
los oportunistas revivals que vuelven a actualizar formas de
tiempos pasados. Y ningún género o estilo está a salvo de la
apisonadora de las modas.
El
jungle y el drum´n´bass, por ejemplo, alcanzaron
su momento álgido de creatividad a mediados de los años 90,
con la irrupción de un gran número de subgéneros (darkside,
techstep, artcore, hardstep, drill´n´bass), que incrementaron
su por entonces enorme atractivo. Ahora, sin embargo, el drum´n´bass
vive uno de sus periodos más bajos de popularidad (y de creatividad
también, por qué negarlo), y algunos de los máximos representantes
del estilo se han abierto a otros géneros que les permitan salir
del gueto en el que se está convirtiendo el jungle. Eso sí,
seguro que no hay que esperar mucho para que el drum´n´bass
se vuelva a poner de moda e infecte de nuevo con su polirritmia
las pistas de baile más atrevidas.
Es
justamente lo contrario de lo que le sucede al house,
el viejo estilo de Chicago que vivió sus días más aciagos a
principios de los años 90, cuando el techno lo invadió
todo, haciendo que el house tuviera que recluírse en sus cuarteles
de invierno, es decir, en los clubes gays. Desde hace unos años,
sin embargo, es el techno el que experimenta una indudable crisis,
mientras que el house vuelve a renacer de sus cenizas y está
viviendo uno de los mejores y más creativos momentos de su historia.
Ello
se debe en gran medida a su enorme capacidad de regeneración
a través de la creación de nuevos subgéneros, fenómeno que se
inició con la llegada del anfetamínico speed garage (es
decir, el clásico sonido garage revolucionado con rotundos efectos
dub y ritmos veloces), y ha continuado con el two-step
(mezcla de garage y R&B) o con el estimulante afro-house
del que hablábamos el mes pasado en esta misma sección.
La última revolución llegada de Gran Bretaña es el smash
house, que no es otra cosa que una combinación poderosa
de house, electro, voluminosos efectos dub y explosiva rítmica
funk. Es decir, una música hecha para disfrutar en la pista,
cuyo origen está en el hastío de los dj´s y artistas de la escena
big beat, como Fatboy Slim o Jon Carter (ahora
reconvertido en Junior Cartier), hacia los ya demasiado manidos
breakbeats. Porque son ellos los que se han pasado directamente
al smash house. De una u otra forma, está claro que el house
está en estos momentos en la cresta de la ola, aunque, lógicamente,
no se sabe hasta cuándo. Es probable que el techno contraataque
en los próximos meses y vuelva a la palestra, pero eso es simple
ciencia-ficción.
Una prueba irrefutable de que la música de baile, en muchas
ocasiones, está sometida al dictado de la moda es el caso del
reciente revival del trance. Cuando ya muchos lo daban
por muerto y enterrado, el año pasado los ingleses, lo sacaron
del arcón, lo desempolvaron y volvieron a ponerlo de rabiosa
actualidad gracias a clubes como el Gatecrasher, a gurús del
género como Paul Van Dyk y a nuevos ídolos como DJ
Tiesto o Ferry Corsten. ¿Cuánto más durará?. No se
sabe, pero lo que es seguro es que, de momento, incluso los
Pet Shop Boys o los Chemical Brothers se han apuntado
a esta celebración del techno psicodélico más patillero. ¿Cuál
será la próxima moda?. ¡Hagan sus apuestas!.
Tam
Tam 2000.
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