- EL
FIN DE LAS ETIQUETAS
NANDO
DIXKONTROL
El Inminente-Fin-De-Siglo,
el Venidero-Tercer-Milenio y el Próximo-Cambio-De-Década,
nos tendrían que transportar a un Nuevo Mundo de Emocionantes
Sensorialidades Musicales y Danceras, donde TODOS formáramos
parte de un Nuevo y Refrescante TODO. Pero no. Parece ser que estamos
abocados a sufrir las consecuencias de la Pertinaz Iluminación
a la que Sabios, Críticos y Amantes de las Etiquetas nos tienen
acostumbrados y al lógico y progresivo desmembramiento de este
singular colectivo que formamos los DJs y demás asiduos
de las mezclas. La universalización del concepto de lo Dance
y su aceptación como fenómeno sociológico de final
de siglo, tendría que valer como aglutinador del exorbitante
y extenuante fenómeno etiquetador con el que sin traba ni pausa,
tanto discográficas como productores, machacan y martillean el
buen juicio catalogador tanto del profesional como del aficionado dancero.
Y es que no hay día en el que un nuevo género musical
o un nuevo DJ despunte desde algún e ignoto lugar (por lo general
foráneo), para eregirse en adalid de una nueva corriente rítmica
dispuesta a ser venerada y militada por los más enterados. Y,
sinceramente, tras 16 años de profesión y una colección
de 14.000 vinilos, creo que no hay para tanto. De todos es sabido que
está la Música Blanca y la Negra. El Rock y el Techno.
La Música Tradicional y
la Étnica. Y así sucesivamente hasta llegar a un momento
en el que debido a necesidades concretas de catalogación o etiquetación,
ampliaríamos nuestra peculiar y musical lista de denominación
rítmica de origen a los consiguientes apartados que precisáramos...
Pero de ahí a decir que el ultimo tema de DJ Ful.l-Ano, superada
su etapa Hardcore-Housser es la consecuente evolución del Jingle
hacia el Trip-Hop, con ese acertado toque Acid que convierte al tema
en un nuevo puntal del efervescente Techno-Electro... pues eso, que
hay un trecho.
Ya es hora de que seamos consecuentes con el Advenimiento Del Nuevo
Milenio y nos apliquemos aquello de Borrón y Cuenta Nueva.
No creo que las etiquetas - ¡y que nos etiqueten! - hagan ningún
bien a la larga. Lo importante es conseguir que todo por lo que hemos
luchado en estos últimos 30 años de apoyo a la Dance Music
tenga una representatividad digna y estable en este nuevo milenio que
aguarda en nuestras maletas. Ahora es el momento de definirnos como
auténticos y legítimos ciudadanos de la Nación
Dance y ceñirnos al loable empeño de globalizar nuestro
esfuerzo por conseguir una auténtica dignificación de
nuestros
propósitos, al margen de géneros o etiquetas. Y es que,
aunque esto parezca lo lógico, la verdad es que sigue existiendo
una feroz lucha a través de los correos, editoriales y las columnas
de opinión de toda la prensa especializada del mundo por ponerse
a la cabeza de la música electrónica de baile, en cuanto
a género-de-moda-que-ahora-toca-que-mole-más se refiere.
Y yo creo que debería ser más sencillo. Por ejemplo: cuando
me preguntan que género,
escuela o estilo define mis sesiones, me limito a contestar que Pincho
Trallón. Y con tan ostentoso adjetivo, no califico mi sesión
con una determinada pauta musical ni intento definirla a un nivel volumétrico
o rítmico. Sencillamente doy a entender mi manera de vivir y
trabajar esta
noble profesión: con mucha tralla (sea del género que
sea), de forma muy intensa (independientemente de los bpms) y
sudando mucho la camiseta (haga frío o calor). Con esta actitud
no quiero desmerecer la de otros profesionales que en la quietud, la
calma o la ausencia total de emociones exteriores, encuentren su karma
disquero. A lo que me refiero es que nos estamos dejando catalogar por
segundos y terceros que generalmente no tienen nada que ver con Nosotros
(los que bailamos) y con Nuestro Trabajo (los profesionales del Dance).
Concretando, creo que los DJs tendríamos que hablar más
de CÓMO CURRAMOS y no de LO QUE PONEMOS. Tendría que prevalecer
el POR QUÉ SOMOS DJs sobre EL QUÉ HACE
FALTA PARA SERLO. Deberíamos hablar más de APRENDER A
VIVIR ESTA PROFESIÓN que de ENSEÑAR A PINCHAR. Y esperar
que a Nosotros, los DJs, se nos contratara más por nuestra
capacidad de COMUNICACIÓN y no de PROPAGACIÓN. Hagamos
borrón y cuenta nueva y empecemos de nuevo, dignos y orgullosos,
siendo simple y llanamente Deejays, Pinchadiscos, Disqueros o Dejotas,
que mezclan y pinchan lo que quieren, lo que pueden
o lo que les gusta, al margen de etiquetas que sólo catalogan
una pequeña e ínfima parte de lo que representamos. Y
no dejemos que nada ni nadie nos defina y monopolice en este nuevo milenio
que, a todas todas, es más nuestro que de Ellos.
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