- STEVE BICKNELL
RESISTENCIA
UNDERGROUND
Solicitado remixer, venerado
promotor y disc-jockey implacable, Steve Bicknell es uno de los secretos
más bien guardados de la electrónica británica;
toda una leyenda oculta en la oscuridad del alcantarillado londinense.
Un gurú que opera desde el más estricto secretismo.
Desde los auténticos cimientos del movimiento techno, al lado
de mitos como Maurizio y sus Basic Channel o "Mad" Mike
y sus acólitos de la motown city.
Sus plásticos,
impíos quema-pistas de producción ruda, se amontonan
en las maletas de los más atrevidos selectores de vinilo, mientras
el eco de sus acciones -en forma de club, fiesta o sello- retumba
en lo más hondo de la escena británica.
Ocho años han transcurrido ya desde que "Gonzo",
su primera producción, viera la luz en Perfecto Records: un
primer aviso que ocultaba detrás suyo una considerable trayectoria
en el poderoso circuito acid-house al frente de clubs como Fun City
o Energy. Durante varios años, sus sesiones, mezcla de house
y techno primerizo, se pasearon por la mayor parte de pistas de baile
del panorama inglés, haciéndole ganar el respeto de
la plana mayor del underground electrónico europeo. Hasta que
el cambio de década trajo novedades a la capital británica
de la mano de colectivos como Black Dog Productions o los incombustibles
Bandulu, que empezaban a señalar Detroit en el mapa ante la
mirada atónita de sus compañeros de barco. Bicknell,
atento a los cambios, fue de los primeros en agarrar al vuelo el testigo
y empezar a perfilar su estilo, duro y destructivo. Techno reduccionista
y demoledor, plagado de guiños a los clásicos americanos,
pero con un inconfundible sello de identidad que le ha llevado a ser
pieza insustituible en las aplaudidas selecciones de Dj's del calibre
de Dave Angel, Joey Beltram o Jeff Mills.
Su frenética actividad,
tanto a los Technics como en el estudio, tuvo pronto repercusiones
en forma de labels: Cosmic y Club Trax. Dos imprescindibles plantas
de prensaje desde las que editar sus propios vinilos, al lado de material
de algunos de los más reputados productores del otro lado del
charco -Dj Funk o Dj Rush entre otros. Se establecía así
una poderosa vía de comunicación con los nucleos creativos
del panorama norteamericano que rápidamente permitiría
costear asiduas visitas de los pioneros del género a la ciudad
del Támesis. Derrick May, Juan Atkins, Robert Hood o Suburban
Knight anotaban dos nuevos nombres en sus respectivas agendas: Lost
y Burundi. Los clubs itinerantes minuciosamente organizados junto
a su inseparable compañera Sheree. Nada de publicidad, nada
de promoción, tan sólo el boca-a-boca. Suficiente como
para llenar regularmente antiguas naves industriales del extraradio
de fieles seguidores y convertirse en dos de las instituciones más
respetadas del panorama techno inglés: la perpetuación
del espíritu que originó las famosas warehouse parties,
con invitados locales de excepción (Mark Broom, Autechre o
Luke Slater) en un contexto de subversión y extremismo sonoro,
siempre amenizado por los sets de Bicknell en la "Red Room",
brutales descargas de minimalismo rítmico y secuencias cortantes
marca de la casa. Los que han estado allí aseguran que es dificil
olvidar la experiencia. Sería una tontería perdérselo.
-
-
Roc
Jiménez
|