- TREVOR ROCKLIFFE
EL PEQUEÑO
SALTAMONTES DE CARL COX
Si alguien desea
contratar los servicios del Trevor Rockcliffe deberá hacerlo,
como mínimo, con cuatro meses de antelación. Su agenda
de trabajo se encuentra absolutamente repleta de citas con los mejores
clubs de Francia, Alemania o Holanda, por citar tan sólo algunos
de los países a los que acostumbra a viajar con cierta asiduidad.
Rockcliffe, considerado
discípulo directo de Carl Cox, uno de los mejores DJ del mundo,
siempre ha confesado que fue la carrera de éste lo que le impulsó
a seguir sus pasos a nivel profesional. Ambos crecieron en la misma
ciudad, la gris e industrial Manchester y por si eso fuera poco, una
prueba evidente de sus buenas relaciones la tenemos el día
en que Cox decidió crear Ultimate Music, su propia agencia
de contratación. El primer DJ con el que firmó un contrato
fue Trevor Rockcliffe. Desde entonces, y en sólo el primer
año, el número de sesiones contratadas llegó
a triplicarse.
La carrera de Rockcliffe empezó a mediados de los años
ochenta. A pesar de que el hard house suele marcar el estilo de sus
sesiones, y de que sus gustos personales giran alrededor de los ritmos
más desenfrenados del techno y el trance, éste DJ británico
suele hacer gala de su eclecticismo, definiéndose a sí
mismo como un auténtico enterteiner. Su talante le permite
adaptar sus actuaciones a la personalidad de los clubes que visita
y a las reacciones de los clientes de las salas.
La carrera de Trevor
Rockcliffe empezó a mediados de los años ochenta y sus
primeros esfuerzos se vieron recompensados en 1989, año en
el que consiguió su primera residencia oficial en Troll, un
club londinense que a pesar de no haber sido nunca excesivamente popular,
si destacó como uno de los principales exponentes de la escena
techno de aquel momento. Mucho más famosa es Heaven, una sala
reconocida en toda Europa y a la que Rockcliffe dio el salto un tiempo
más tarde. Como buena parte de su profesión este DJ
no se limita exclusivamente a "pinchar" sino que cada vez
está más implicado en labores de producción o
realizando remezclas para otros artistas.
Tony Verdi, DJ residente
de Florida 135, será una vez más el encargado de hacer
los honores al nuevo huésped. Verdi es uno de los referentes
más importantes del techno nacional desde finales de los años
ochenta. Si Trevor Rockcliffe puede ser el discípulo de Carl
Cox, Tony Verdi tiene su referente más inmediato en Raul Orellana,
DJ del ya desaparecido Studio 54 de Barcelona, creador del flamenco
house y una de las pocas figuras nacionales que ha llegado a repercutir
en el difícil mercado británico.
Toni Verdi, nacido
en Jerez de la Frontera y criado en Barcelona, debe su nombre artístico
al primer club en el que trabajó, la sala Verdi del barrio
de Gràcia. Un club, casi de culto, en el que en plena época
dorada del acid house marcaba la diferencia utilizando sonidos más
blancos. Verdi ha sido, sin ninguna duda, uno de los pioneros en la
introducción de la música industrial y la EBM (Electronic
Body Music). Un público que ya había superado la adolescencia
se reunía en aquella mítica sala para moverse al ritmo
del techno más radical: Front 242 o Nitzer Ebb.
Actualmente, el DJ residente de Florida 135 ha suavizado sus gustos
musicales y demuestra su devoción por los chill-out, introduciendo
en sus sesiones sonidos procedentes del techno y el house mezclados
con algo de ambient jazz.
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Toni Espinosa
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